jueves, 17 de junio de 2021

Ulises en el exilio

 

'Ulises en el exilio' son historias noveladas de escritores latinoamericanos, que han podido salir de las prisiones chilenas luego del 11 de septiembre de 1973 y de las del 24 de marzo de 1976. Han podido recorrer el mundo, como una forma de resistencia, pero también como una forma de preguntarse por qué ellos: cómo pudieron salvarse y si acaso esas cosas que le sucedían en el exilio no estaban predestinadas. Es el viaje mítico de La odisea, solo que esta vez cuando vuelven, ya no era el lugar del que había partido. Muy poco o nada quedaba de ese pasado.

(Un extracto de la novela, con este título provisorio)

‘Los van a matar a todos!’, Ariel les repetía esa noche calurosa en la terraza de ese departamento de Buenos Aires. No se pueden quedar! Pronto iban a llegar las fiestas y sus amigos estaban distendidos. Lo habían escuchado con mucha atención. La mayoría de ellos, escritores y periodistas querían saber de primera mano qué le había sucedido después del golpe. Les contó con detalles cómo pudo escapar de La Moneda ese mediodía, huyendo para los barrios del suburbio y ocultarse en casa de unos compañeros del partido. Allí estuvo varios días guardado, hasta que le avisaron que podía entrar escondido en un auto en la embajada argentina. Al fin y al cabo era argentino, aunque se haya ido a New York.

Lejos estaban aquellos días de  mítines y las marchas, donde todos se abrazaban cantando por el triunfo de Salvador Allende. El 4 de septiembre quedó instalado como ese día del festejo, donde la Unidad Popular había llegado al gobierno. Por medio de una amiga que estaba más cerca del círculo del partido, se había acercado al MAPU, que no eran un brazo de nadie y menos del partido comunista, como se quería confundir. Comenzó como asesor de un grupo que trabajaba en el área de comunicaciones y la editorial que tenían planificado para los programas del nuevo gobierno. Eran las nuevas políticas culturales para todos y para cada uno: era universalizar libros, en ediciones baratas y de buena calidad para que los autores clásicos del mundo circularan, entre la gente. Dostoievski, Balzac, Tolstoy, Victor Hugo, Cooperfield, estarían en las manos de quien nunca tuvo un libro, y que pudieran recibirlos en las escuelas como estudiantes y lo compartieran con sus familias.

Los ademanes de Ariel, sus muecas, y la forma de hablar acelerada le daban un tono simpático, pero nada de lo que había contado era cómico. Sus primeros libros tenían esa frescura irreverente de sus personajes, las situaciones que producían y en cómo se burlaban de los poderosos. Eran sus alter ego. Todos reconocían un poco de él en sus personajes, en su forma de pensar y decir; en la manera de encarar los problemas más difíciles. Quería enfrentar la vida viajando y escribiendo,  hasta que se encontró con otra manera de escribir su destino, militando.

Había vuelto con más fuerza desde California cuando fue a cursar esa beca de Literatura. Estuvo un año en Berkeley, y allí comenzó a escribir ensayos. La distancia le permitió mirar qué tenía de valioso su nueva tierra de adopción. Cuál era su deber como intelectual en los cambios que estaban sucediendo en la América india, en lo que había sucedió con la revolución cubana, y los miles de jóvenes que viajaban para la isla. La finalidad de aceptar la beca había sido perfeccionarse al principio, pero luego comprendió que podía hacer muchas más cosas, mirando primero desde el norte los cambios que se estaban produciendo en el mundo. Habían sucedió las revueltas de Mayo del 68 en Francia, en Italia y Alemania. Los tanques rusos habían vuelto a repetir en Checoslovaquia lo que hicieron con Hungría una década y año antes. De ahí su distancia lenta y segura con el partido comunista.

martes, 1 de junio de 2021

Yo pisaré las calles nuevamente

 



Conocí Chile en dos oportunidades. Valparaíso, Isla Negra (una de la casas de Neruda) y Santiago. Siempre venía a mi recuerdo lo del golpe de 1973 y todo lo que fui  sabiendo después. Hace poco vi el documental de Armand Matterlart, 'La espiral' y actualicé todos los horrores, que me contaron amigos chilenos que salieron al exilio.

Viendo un encuentro en youtube de Walter Ansaldi, escuchaba en una clasificación que hacía sobre temas de América Latina con respecto a si era feudal, precapitalista durante la colonia, para explicar los temas del desarrollo y dependencia y el lugar del Estado; situaba a Chile entre las transiciones más largas. Estaban en ese período debatiendo el pasaje de las dictaduras como fueron instaladas y luego en los 80 como fueron pasando a democracias. Cuando sabemos cómo Pinochet se había nombrado senador vitalicio, que dejó una constitución para que los sectores medios y de trabajadores no pudieran modificarla; y  en materia de Derechos Humanos no se revisaría los casos de crímenes de lesa humanidad: todo estaba a favor de quienes se quedaron con el país. No podía dejar de comparar como en Valparaíso los militares, marinos, se sentaban en una mesa de las veredas de una confitería cualquiera, y charlaban mostrando sus galones y uniformes. Eso en Argentina por suerte no lo vimos con los militares luego de los juicios

Saber que Chile no tiene sindicatos, que habían instalado el laboratorio de la economia de Milton Freedman, eran cosas que se mostraban como conquistas para el mundo. Cuando pude estar en Chile fue el momento en que a Pinochet lo habían detenido en Inglaterra, y regresaba al país. En las calles lo vivavan, las clase medias salían a festejar la llegada de su 'Tata'. Era la psicología de Masas que había leído en libros sobre el fascismo. Me asombraba que me preguntaran en Chile si era verdad que las  universidades argentinas eran gratuitas. 

Las dictaduras con sus clases dominantes siempre se han apoyado en el poder militar. Por eso Colombia no es lo mismo que Chile aunque sea una rebelión no vista antes. La transición chilena pudo por ahora institucionalizar algunas cuestiones de la democracia. Es una nueva esperanza que se abre para la gente si la clase dirigente no los traiciona

 (Escrito para el Foro de Comunicación UNLP/ UNP)


viernes, 22 de enero de 2021

Crónicas Marcianas, en La Rioja



El año cerró con noticias de La Rioja, a nivel país. Un cura riojano escribió por facebook: “quien siembra muerte, engendra y cosecha muerte. No se quejen después de los femicidios. La naturaleza es sabia. Felicitaciones a los que apoyan la muerte de inocentes”. Sus palabras tuvieron repercusión y otro locutor radial sanjuanino invitaba a violar a las mujeres, ya que había sido aprobada esta Ley. Estas son algunas de las consecuencias que empezaba a traer la nueva Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Pero la idea era pensar en otros aspectos del 2021. Ya tendremos un año para bailar al son de las nuevas cepas que se están transmutando. Por eso otra de las noticias que se proyectaron en La Rioja fue la del ‘simulador de vida en Marte’ que apareció en la tapa de diarios argentinos. A veces estas noticias que nos proyecta como país, repercuten afuera antes que en nuestras comarcas. Nos pasa con los Congresos y Jornadas de Robótica e ‘Inteligencia Artificial’,  donde intervienen estudiantes de secundaria, desarrollando toda su inventiva y creatividad. En síntesis: es ver como toda una generación vive el mundo tecnológico del siglo XXI y no arrastran cuestiones, que aún no se han resuelto de la Edad Media. Por eso lo del ‘Simulador’, trasciende como noticia.



A su vez en este tiempo de verano había vuelto a tomar de la biblioteca, un clásico de Ray Bradbury: ‘Crónicas marcianas’. Para quien no haya leído el libro habrá que comentarlo sintetizado. Bradbury escribió este libro en 1950, y este año se cumplirán cien años del nacimiento del autor. Estas ‘crónicas’ comienzan en 1999, con la llegada de la primera expedición terrestre a Marte. Serán cuatro en total hasta 2001, y esta última será la que conquiste el planeta rojo, enterándose que los marcianos han muerto por miles contagiados por una enfermedad: la viruela. Una civilización que había vivido por cientos de siglos, iba a quedar extinguida. Cuando la leí por primera vez en la secundaria era una alegoría de un escritor norteamericano que describía la conquista del Far West, matando indios y llevando la civilización anglosajona. La ciencia ficción como siempre va dejando de ser ciencia- ficción a medida que la tecnología avanza. Setenta años después ese libro sigue teniendo más alegorías y metáforas: nos habla de la soledad del hombre, de la necesidad de poder y dominio, de una moral  de control, de la codicia, de la muerte. En los capítulos que sitúan a los terrícolas ya lejos de la tierra- por qué en un momento hay una guerra atómico y explota- nos hace de nuevo pensar en el sentido de una existencia.

Y esto ha sentido mucha gente en tiempos de pandemia. Algunos no han podido soportar su soledad, otros han empezado a valorar lo que tenían, y muchos siguen angustiados por la incertidumbre de lo que vendrá en el futuro inmediato. Las consultas de salud mental han aumentado mucho en el encierro, el miedo y la depresión. Por eso esto de volver a pensar- ya no solo de la literatura, sino desde lo tecnológico, permitía informar en qué están invirtiendo muchos de los millonarios del mundo (los que están entre los más ricos de la humanidad con billones de dinero). Uno de ellos es Elon Musk, quien ya habla de la colonización de Marte para 2030.

Por eso todo lo que sea inversión tecnológica, es muy bienvenida, especialmente si el Estado logra comprender qué se investiga y produce para el futuro. El ejemplo más claro fueron las creaciones de satélites, para tener nuestras propias comunicaciones. A su vez permite a las nuevas generaciones expandir conocimiento y la imaginación. Ese era el efecto que producía en niños, jóvenes, familias el parque ‘Tecnópolis’. Fue luego desarmado, como hacen siempre los liberales: no invierten en algo del Estado. Actualmente se está reconstruyendo poco a poco. Esta ‘Inversión tecnológica’ (Proyecto Solar 54) ya por suerte nada tiene que ver con otro riojano, que anunciaba que estaríamos en unos minutos en la estratósfera y luego en Japón.

Carlos Liendro

(artículo aparecido en 'El Independiente' de La Rioja

 

martes, 17 de noviembre de 2020

ODILE Y MALRAUX

 






Si mal no recuerdo llegué a conocer a Odile Baron Supervielle, por Jorge Cruz (1). En esos momentos Cruz era editor de literatura del diario La Nación. Y a él llegué por unos trabajos que estaba haciendo sobre la obra de Albert Camus. Me dejó el teléfono de la periodista que escribía para  el suplemento literario. No la conocía y no había leído nada de ella. Creo que nos encontramos a hablar por un bar cerca de su domicilio y me puso al tanto de sus entrevistas y sus viajes al gran centro cultural que era París. Con una gran humildad, que siempre me asombró, contaba sobre personas que había conocido y me dejó contactos para visitar y entrevistar escritores en Argentina. Uno de los primeros fue José Bianco (2), quien había sido secretario de redacción de la revista Sur de Victoria Ocampo. En un departamento modesto, Bianco me contó cuando lo visitó a Camus en París. Lo invitaban a comer en su casa, y conoció a su esposa, Francis Faure, recién llegada de Argelia, quien preparaba la comida. Me sorprendía la sencillez con que relataba el haberse encontrado con Camus, antes de recibir el Nóbel, por la década del 50. Lo había conocido antes, cuando el autor de ‘La peste’, había estado en Argentina, invitado por Victoria Ocampo y vivió en la casa de San Isidro.

Odile una vez me presentó a  poetas uruguayos, no me olvido, porque era cerca del fin de la Guerra de Malvinas, y debatíamos sobre lo que vendría. Esa vez fuimos a ver una obra de teatro. Nos consiguió las entradas de la actriz uruguaya China Zorrilla (3). Era ‘Emily’, sobre las cartas de la poeta norteamericana Emily Dickinson. Charlamos con China antes de su representación, con esa modestia que caracteriza a los uruguayos. Odile había nacido en Montevideo, en ese tiempo no lo sabía. Como nunca había relacionado su nombre con el Banco, sí sospechaba que tendría algún parentesco con el poeta francés Jules Supervielle (quien era su padrino). Luego leyendo uno de las historias sobre ella, comprendía la leyenda de la llegada de su abuelo de Francia, donde el barco naufragó y llegó hasta las costas de Uruguay.

Todos los años recibía su tarjeta postal de navidad (las tengo en mis archivos). Era una persona muy creyente, y seguíamos hablando de libros. Le había comentado sobre un artículo de Gloria Alcorta (4), en cómo había conocido a Albert Camus en Francia. La anécdota se puede resumir, en que ella había leído sus dos novelas y esperaba- por ese mensaje moral que aparece en sus personajes- a un hombre mayor de traje raído-. Cuando preguntó si Camus había venido a esa fiesta que se hacía en el salón de una embajada, él mismo le dijo, que era un señor bajito que andaba por  otro salón. Veía a ese hombre más parecido a Humprey Bogart, que se reía por los rincones. Igual que Victoria Ocampo, pensaba que el autor de ‘El extranjero’, tenía mucho de parecido a cualquier escritor porteño, en la manera de hacer esas bromas. Mucho no le había gustado ese tipo de chistes, lo dejaba claro en el artículo. Odile lamentó que Alcorta no estuviera en Buenos Aires, ya que venía de vez en cuando, pero estaba más en París, y que era una persona accesible, y no tendría problemas en hablar del Camus que conoció. Así era ella, atenta ante preguntas del mundo literario local y de quienes podía contactar por ese tiempo.

Había terminado de leer ‘Los conquistadores’ y ‘La condición humana’. Sabía muy poco por ese entonces del autor: solo que esas novelas están ambientadas en China. Son las rebeliones, torturas y asesinatos de militantes. Algo tan lejano para la Europa de la década del 30, pero que vivirían en carne propia diez años después, con la ocupación de Francia. Cuando supe más de el autor del premio Goncourt de 1933, y que había luchado en la Guerra Civil española, como comandante de una escuadrilla de aviones en 1936 (5): Odile me dijo que lo había conocido. Ese gran escritor, aventurero, hombre de la resistencia francesa, ministro de cultura era André Malraux. Había llegado a nuestro país en una gira que realizó por varios países Latinoamericanos, que incluían Argentina, Chile, Brasil, como Ministro de Asuntos Culturales. Victoria Ocampo había traducido algunos de sus libros y artículos que le enviaba el escritor, antes de la Segunda Guerra Mundial. Luego siguió con varios tomos que continuaron su ‘Antimemorias’.

Cuando Malraux visitó Buenos Aires, lo llevaron a recorrer el cementerio de La Recoleta. Odile estaba indignadísima: “con todo lo que tiene Argentina para mostrar solo lo llevaron ahí”, me dijo. Y creo que fue en ese momento que el autor de ‘La esperanza’, pronunció aquella frase célebre sobre nuestro país: “Buenos Aires es la capital de un Imperio que nunca fue”. Tantas resonancias tiene esa frase, como aquella, que en el momento de la prohibición del peronismo, el general De Gaulle, al visitar nuestro país en 1964, era visto como el general Perón (6).

Odile no solo tenía conexiones internacionales. Aquí era conocida de Borges, Sábato, Mujica Lainéz, Marechal, Mallea: la mayoría de los que escribían en la revista Sur; en Francia había entrevistado a Jacques Lacan, Susan Sontang, Margarite Duras; y todo lo contaba con una sencillez (que en estos tiempos ya no se escucha para nada). Por eso entendí esa gran alegría que había puesto en palabras cuando  el ex Ministro de Cultura de De Gaulle, le dio unos cinco minutos para una entrevista; que por supuesto duraron mucho más.  Allí relataba que lo había encontrado escribiendo uno de los últimos tomos de sus biografías (porque Malraux, parece que hubiera tenido más de cien vidas). La había recibido una sobrina de la última pareja de André, Louise de Villmorin. Con quien habían estado juntos en los 60, con el Malraux, que restauraba museos, que generaba políticas de cultura para el cine, la música, el teatro, la ópera. Y que viajaba llevando a la ‘Mona Lisa’ por todos los museos donde lo invitaran. Sophie de Vilmorin, era quien cuidaba de Malraux. No solo era su secretaria. Odile dice muy escuetamente en ese artículo, si no había algo más en esa pareja, a pesar de los treinta años de diferencia: Al verla tan joven y bella -explica- me pregunté si no era algo más que la secretaria de Malraux. Esa pregunta, que por supuesto no formulé, quedó sin respuesta hasta ahora, hasta que he leído su libro”. Sophie editó ‘Aimer encore’ contando también ese complicado tiempo (7). Odile falleció 40 años después de Malraux (en1976); fue reconocida por suerte como periodista y escritora  y premiada por la amistad argentino- francesa, en crítica y divulgación.

Carlos Liendro

edita en facebook: 'El diccionario de Malraux'

Notas:

(1(1)   Jorge Cruz (1930- ), trabajó y dirigió el suplemento literario de La Nación, hasta su retiro en 1996. En el 2002 fue incorporado a la Academia Nacional de letras y es actualmente integrante de la Academia Nacional de Periodismo desde 2003. Ocupa el sillón dejado por Victoria Ocampo.

(2(2)  José Bianco (1908- 1986). Fue periodista y traductor. Integró parte del círculo de la Revista Sur. Intervino como jurado en el Premio de las Casas de las Américas. Desde allí hubo un distanciamiento con Victoria Ocampo. Su novela ‘Las ratas’ es una de las más conocidas.

(3(3)   Concepción Matilde Zorrilla (1922- 2014), actriz de teatro, cine. Integró  la compañía de teatro de Margarita Xirgu. Vivió en Inglaterra, New York y Francia. Hija del escultor José Luis Zorrilla de San Martín. Nieta del  embajador plenipotenciario del Uruguay Juan Zorrilla de San Martín. Cuando fue el golpe militar en Uruguay en la década del 70, se quedó trabajando en Argentina. En 2008 recibió el Premio de ‘Caballero de las Artes y de las Letras’, del gobierno francés.

(4 (4)  Gloria Alcorta (1915- 2012) Su libro ‘El hotel de la luna’, donde retrataba el estilo de vida de la oligarquía argentina, la hizo enfrentarse a Victoria Ocampo.

(5(5)  André Malraux (1901- 1976). Va a la zona de Indochina como arqueólogo. Es acusado de robar estatuillas de los templos Khmer (que pertenecían a las colonias de Francia en la región) y paso un año en prisión. Se conecta con los grupos anticolonialistas, funda un diario y como periodista de la región se mueve también en China. Allí conoce las revueltas del  partido comunista chino, en 1927. Sus militantes son traicionados, torturados y asesinados. Eso cuenta en sus dos novelas, editadas en 1928 y 1933. En 1936 ya estaba interviniendo en la Guerra Civil española como militante antifascista del lado republicano. Durante la ocupación de Francia por los nazis, será parte de la resistencia, armando el escuadrón Alsacia- Lorena que liberará ciudades del norte.

(6(6)  El general De Gaulle en su estadía por Argentina. visitó la fábrica Renault en Córdoba. En su comitiva estaba el Ministro de Asuntos Culturales, quien era tan requerido como el presidente de Francia. La seguridad era muy fuerte. La charla que debía dar De Gaulle en la Facultad de Derecho se restringió a unos pocos. La CGT había dado la orden de concurrir a los actos de De Gaulle. El gobierno radical reprimió en las calles con gases lacrimógenos.

(7(7)  Malraux, luego de ser ministro no se quedó quieto. Los conflictos entre Paquistán y la India, y las atrocidades de las muertes de inocentes por parte de los paquistaníes lo llevaron a tomar partido por organizar  un grupo para ir a Bangla Desh, en 1971, como lo hizo en la Guerra Civil española. El conflicto se solucionó con la independencia de Bangla Desh. Hoy hay plazas y lugares de Universidades que llevan su nombre.




jueves, 8 de octubre de 2020

LAS ESTRELLAS DE HOLLYWOOD NO MUEREN EN LIVERPOOL

 


Las estrellas de Hollywood no mueren en Liverpool

Podría hacerse una simple recensión del libro autobiográfico de Peter Turner, escrito en 1986, sobre los últimos días de una estrella de Hollywood caída en el olvido. Ese libro luego fue llevado al cine, por la productora de las películas de James Bond; Tuvo una interesante repercusión en festivales de cine (Europa, Canadá) y muchas nuevas generaciones volvieron a enterarse quien era Gloria Hallward, más conocida en la década del 50 (en el pináculo de su fama) como Gloria Grahame.

Había nacido en Los Angeles- California un 28 de noviembre de 1923, hija de un arquitecto inglés y de una madre escocesa. Fue criada en la religión metodista. En 1944 hizo su primera película para la Metro Golden Meyer. Siempre fue una actriz del conocido ‘cine negro’. Su carrera en la meca del cine podemos ubicarla entre 1944 y 1955. Estuvo nominada para el Oscar en dos ocasiones. Primero por ‘Fuego cruzado’ como actriz de reparto. En 1952 lo gana por ‘Lo malo y lo hermoso’: premio de la Academia a la mejor actriz de reparto. Su fama y cotización comenzaba a aumentar. Desde que gana el Oscar también comienzan varios de sus infortunios. En la fiesta del recibimiento del Oscar (con toda la pompa que siempre se hizo en las entregas), las revistas de espectáculos, no la trataron bien. La acusaron de estar borracha, cuando trastabilla antes de subir a recibir el deseado premio. Luego esperaban que dijera algunas palabras y solo dijo: gracias. Eso sirvió para que en esas revistas siguiera el comentario de en qué condiciones estaba.

Una de sus últimas producciones con trascendencia para el cine fue un musical: Oklahoma!. La gente estaba acostumbrada a verla en personajes de ‘mujer fatal, dentro del clasificado cine negro. La crítica la castigó duro. Era lo opuesto a la imagen de Marilyn Monroe. Si bien la figura de Marilyn era de rubia ingenua en papeles de mujer sexy, Gloria lo era en papeles de mujer sensual dentro de lo dramático  y trágico de las historias que hacía para cine. Poco a poco fue dejando el cine para volver al teatro. Ya se había casado con el director de ‘Rebelde sin causa’ (Nicholas Ray, guionista, actor), a quien conoció cuando la dirigió en ‘El secreto de una mujer’ (1948). En 1959, con el film ‘Probabilidades contra el mañana’, deja de actuar en cine, pero volverá en 1966. Hollywood tiene mucho de inquisición en materia de subir o bajar a sus estrellas.




La primera película en la que vi a Gloria Grahame, fue ‘En un lugar solitario’, junto a Humpry Bogart. Fue por cable, en esos ciclos que pasan películas de los 50. El guión la muestra en un papel de mujer enamorada de un escritor de guiones, que es sospechado de matar una mujer; ya que él relata desde lo imaginario cómo pudo haber sucedido. El film tiene el suspenso y dramatismo que da también el cine en blanco y negro, y Bogart realza el papel de serio y duro. Ella aparece sensual con la cámara que recorre sus gestos y su rostro, en papel de mujer que sostiene a su amante, pero que duda sobre el final cuando él le propone irse a vivir juntos, y ve escenas de violencia con que reacciona ante situaciones que comparten en la calle y con amigos.  En la segunda película que pude ver fue con Glenn Ford. Allí hace de una mujer víctima. Está casada con un tipo alcohólico y violento (Broderick Crawford), que mata por celos a un conocido de ellos en un tren. Esa película era ‘Deseos humanos’ (1954) y fue dirigida por el director alemán, Fritz Lang.

La moral sexual por aquel tiempo terminó de enviarla a la hoguera, al saberse (no por las revistas) que separada de Nicholas Ray, ella comenzó a salir con el hijo de éste. Las denuncias y acusaciones, era que lo había seducido a los 13 años. Gloria, se había casado cuatro veces y tuvo cuatro hijos. La historia de ‘seducción’ y de lo que allí derivó, la desmiente en su libro Peter Turner (podemos decir última pareja de Grahame), diciendo que esa versión la hizo echar a correr Nicholas Ray. Con su Hijo, Anthony Ray se casó en Tijuana- México en 1960 y tuvieron dos hijos.



En 1974 le diagnosticaron cáncer de mama. Gloria dejó de fumar y  de tomar alcohol. Se trató con remedios homeopáticos. Una versión comenta que tuvo muy mala atención terapéutica, el médico que la atendió realizó una punción dejando líquido dentro del área. En 1980 el cáncer regresó. No quiso tener atención y se fue a trabajar en una gira teatral por Inglaterra. Allí conoce a Peter, y comienza una relación que luego ella concluye. No quería comentarle sobre su enfermedad. Pero en 1981, vuelve a comunicarse y va a Liverpool, a ayudarlo para un papel teatral, que su amante debe representar. Lo único que le pide es que no le avise a sus hijos y familia de su enfermedad. Peter no lo hace caso y pone al tanto a los suyos,  sobre la salud de la actriz. La lleva a vivir a la casa de sus padres, y la cuida. Luego llama a los hijos de Gloria y estos la llevan de vuelta a EEUU, donde muere a los pocos días a los 57 años. Parecía un drama escrito para el cine en blanco y negro. La película sobre el libro de Turner se estrenó en 2017, se filmó en colores y lo interpretó la actriz Annette Bening.

Cuando se supo que Marilyn Monroe, iba a Inglaterra a analizarse con la hija de Freud, Anna,(y que luego donó para su institución parte de su fortuna); se comenzó a buscar qué artistas de Hollywood, formados en escuelas de teatro de New York, practicaban el psicoanálisis. No se sabe si Gloria tuvo terapia psicoanalítica, pero sí que quiso vivir desesperadamente hasta último momento y siguió buscando  sin resignarse, alguien que la quisiera.

Carlos Liendro

miércoles, 30 de septiembre de 2020

De cómo llegar de un autor a otro y a otro

 







Quiero comenzar por decir que estas mínimas tesis tienen una contra tesis. Esta última la puedo definir más rápido: estaba escrito que debía llegar a esos autores. Es lo que los griegos antiguos nos hablaban del destino. Pero quiero comenzar por el principio.

Leyendo el libro ‘Soldados de Salamina’, que estaba entre la pila de novelas que dejaba para las vacaciones, de Javier Cercas (1), podemos decir que me impactó el giro que tomó en la tercera parte. Allí aparece Roberto Bolaño, como un personaje que entrevistan y cuenta una historia que le permitiría resolver el final de lo que venía escribiendo el mismo Cercas. Fui a buscar entre unas novelas que había sacado una editorial los domingos, por medio de un diario, para ver si estaba ahí algo de Bolaño. No había nada. Estaba la crema de la última horneada de escritores mexicanos, españoles que son traducidos a varios idiomas. En esa parte el autor de ‘Soldados de Salamina’ ubica a Bolaño más que como un héroe. Luego entiendo que el autor de ‘Los detectives salvajes’, ya era famoso/ célebre, por sus libros y todos los concursos que ganó y de los que vivió en España, luego de venir de México. Lo que no me tragaba era como ya en la leyenda lo colocaba con los sucesos de Chile del 73 (2). Esto de ser prisionero de Pinochet, conocer la guerra, y el fascismo Latinoamericano. El autor lograba ese efecto. Nos venía relatando sobre los últimos días de la guerra civil española en 1939, y de determinados personajes (como el falangista que es el personaje central en la primera y segunda parte del libro) que quedan ambiguos ante las nuevas generaciones, o de aquella profunda idea/ sentimiento que queda, cuando los pueblos están divididos. Tal vez ahí está el secreto del libro. Buscar una salida a algo tan complejo que cala hondo en la cultura, la política y la historia. Cómo el éxito del libro de Cercas, le dio fama, poco leí sobre una crítica a una técnica de estructura en mostrar cómo aparecen y se desenvuelven los personajes dentro de un esquema de valores. Y ya me ponía en guardia en la edición de ese libro la contratapa, con la recomendación de Varguitas (Vargas Llosa), el adalid de la derecha literaria en estos tiempos.

Busqué entonces ante esa duda, qué había hecho Bolaño, y reconociendo que no tenía ningún libro y que solo había leído algo de poesía (3), algún cuento y entrevistas en los suplementos y revistas literarias. Hasta ahora no leí una novela. Él había salido de Chile muy joven y fue a México con su madre. Quiso volver para integrarse en el cambio que estaba haciendo Salvador Allende, luego que ganó las elecciones en 1970. Pero Bolaño llegó en agosto del 73, antes del golpe. Luego fue a visitar a un amigo y lo detuvieron por 8 días. No por ser partidario de Allende. Después volvió a irse de Chile como había llegado. No sé si Cercas buscaba ese efecto al relatarlo en la tercera parte del libro, pero dentro de la estructura que venía describiendo, lo lograba.

En síntesis, de esta primera parte: me acerqué a otro autor como Bolaño. Comprendí donde había escrito su poesía, junto a su amigo mexicano (Mario Santiago, que había creado ‘El infrarealismo’), las internas con los grupos literarios y las ‘mafias’ editoras de México (como sucede en todas partes del mundo), y de su salida otra vez para otro país. Lo vi en sus entrevistas que están en esa nueva ‘biblioteca de Alejandría’ que es Google. Entrevistado por sus coterráneos que le sacan el jugo para hablar de poetas chilenos: Nicanor Parra, Enrique Symms, Gabriela Mistral, Neruda; de cómo admiraba a Borges y a Julio Cortázar. Últimamente en su leyenda llegan hasta comparar algunos de sus libros con Rayuela.

En esos videos, encontré una charla que dio Alan Pauls sobre Bolaño. Era ahí donde se animaba a hacer como una especie de ranking, luego de ‘provocar’ (Bolaño) en alguno de sus ensayos preguntando: ¿qué quedaba de la literatura argentina luego de la muerte de Borges?. El ranking lo componía: Osvaldo Soriano, Lamborghini, y ya antes había citado algo de Arlt (en esa tesis clásica de ser la contracara de Borges, en las décadas del 20 y el 30). Lo que Pauls si resaltaba era qué había en los libros de Bolaños con los de Borges. Y plantea que ‘La literatura nazi en América’, aparecida en 1996, su tercera novela- era- no un plagio- pero sí tenía la misma estructura que ‘Historia universal de la infamia’ de don Jorge Luis.

(continuará)

Carlos Liendro

(1)   El ensayo Una mirada desde la fenomenología de la novela Soldados de Salamina

(2)   Teniendo en cuenta cuantos escritores, cineastas, gente, de la cultura tuvieron que salir al exilio luego del golpe de Estado del 11 de septiembre.

(3)  Algo de su poesía aparece en el blog: ‘Lamiéndose como un gato’

 



sábado, 22 de agosto de 2020

Rodolfo Fogwill ó para sumarme a los diez años de su recuerdo

 Fogwill y la motosierra que su mamá le puso en las manos – HumanidadHoy: Diez años sin el inquieto Fogwill | Diario de CulturaFogwill, la literatura y las recomendaciones para no ser Marcel ProustFogwill, el escritor salvaje (entrevista) [artículo] Leila ...Vivir afuera - Megustaleer Argentina

Pasaron diez años de la muerte de Fogwill, y veintiséis años desde que cursé una materia que él daba en la Facultad de Psicología- UBA. Era:  Técnicas de propaganda y Mercado. Era sociólogo, y de eso conocía bastante. Había creado su agencia de publicidad, y vendió bastantes jingles. Poco yo sabía de eso en ese tiempo. Para mí el profesor que tenía adelante era el que escribía en revistas de rock y de cultura, en la naciente democracia del Alfonsín. 

Le pregunté una vez en voz baja: por qué ponía esa cara de Salvador Dalí, para las fotos de sus notas. Me miró y no dijo nada. Tenía esa simplicidad, esa manera directa de hablar  y no estaba en pose, como los psicoanalistas- profesores que iban a buscar pacientes más que alumnos. Cursábamos a la noche en esas aulas de la avenida Independencia, que antes había pertenecido a Filosofía y Letras. Tenía su grupo de aduladores, pero para mí era un profesor más y aparte era una de las últimas materias que me quedaban para recibirme, y creo que ya no me aguantaba más la facu. 

A veces me recuerdan esa anécdota que pasó en la cursada: se había caído un banco. Se sintió un fuerte ruido y un tornillo quedó girando en el piso. Lo levanté, me acerqué su escritorio y le dije- ya en voz alta-: “se te cayó”. Unos pocos se rieron contenidamente y los otros de su clan, me fulminaron con la mirada por haber profanado al Totem. Otra vez  ni se inmutó, siguió dando su clase tranquilo.

Un compañero de cursada de otras materias, no lo quería. Lo mencionaba y se enojaba, porque decía que estaba loco. En una reunión había dicho que los alumnos de psicología y los profesores que iban a dar materias que se cursaban en el hospital Borda, deberían aprender artes marciales para su defensa. Cada vez que voy al hospital siempre me acuerdo de esa anécdota. Mi ex compañero, no conocía esa cara de provocador, con unas dosis de cinismo. Después lo comprobé en su literatura: esa cuestión necesaria de realidad para este país. 'Los pichiciegos' es una manera de conocerlo (para quien no lo leyó nunca).

 La última vez que lo vi fue en un bar de la Biblioteca Nacional. Estaba tomando algo con una mujer joven o tal vez después me di cuenta que le estaban haciendo un reportaje. Creo que le dejé una revista (todavía no tenía libros editados). No me acuerdo tampoco porque hablamos de Wilhelm Reich. Ahí me contó que él conoció al único psiquiatra argentino que había estado en Maine, con el único discípulo que Freud expulsó por ser comunista y asociar sus ideas del psicoanálisis a la revolución. Le decían a este psiquiatra argentino- que estuvo entre los fundadores de la Asociación Psicoanalítica Argentina-  'el tarta'. Fogwill le alquilaba un departamento y luego lo veía navegando por el Tigre.

Creo que antes me lo crucé por la Biblioteca Goethe, en la avenida Corrientes. Entró con ese impermeable y la mirada media perdida, me saludó automáticamente, y no creo que se acordara que fui su alumno. Lo que sí recuerdo o recordaré siempre, que cuando me devolvió mi trabajo, que le había dejado para aprobar su materia, me miró y me dijo: está muy bien escrito. Debo reconocerlo ahora pasado tantos años, que fue uno de los pocos, en aquel antro universitario, que puedo decir, me alentó a seguir escribiendo.

Carlos Liendro